miércoles, 15 de agosto de 2018

MOMENTOS


Escribir entre las páginas de tu libro siempre van a ser momentos muy gratificantes... hay cosas en la vida que se aferran por alguna razón, si mis palabras continúan volando y por alguna razón anidan en tu espacio quizás es porque desean dar vida... crear sensaciones... para que ese pájaro blanco cuando abra bien sus alas se lance con toda su energía para atrapar a tu alma entre sus garras... no has de temer, ya que lo hace por un simple motivo, se alimenta del Amor que va encontrando, ese Amor tan sincero...
Tiene una vista muy aguda, es como un águila inmenso que puede separar las nubes para hacerte llegar los rayos del sol en un día gris. 

Dicen que en la vida hay etapas, la realidad en esta vida es muy diferente ya que nace cada día dentro de nosotros... y esas etapas las puedes dirigir tu mismo ya que existe esa capacidad de cambiar el día y transformarlo en un bello recuerdo… 

Son momentos especiales, momentos en que yo decido conectar ese interruptor, y aparecer como esos puntos suspensivos... que siembran la esperanza en una frase mientras la recibes, y a la vez la felicidad de poder llegar a alcanzar el final infinito del pensamiento que engendró ese momento...

De esos pensamientos que se suceden sin tregua, de los que iremos dándole tiempo a integrarlos, como si fueran latidos en su tic-tac silencioso y ensordecedor a la vez, en nuestro empeño inagotable de marcar un tiempo en un momento inalterable, del que vamos a llamar vida...

Hoy, que ya es ayer, sentía cada uno de esos momentos, como algo íntimo y personal, difícil de expresar y de compartir, tal vez por ese darme cuenta de lo extremadamente frágiles que podemos llegar a ser y a la vez de lo increíblemente fuertes, sin apenas motivos aparentes.

Es posible, que la única diferencia entre ambos estados, pueda encontrarse en nuestra capacidad de amar y ser amados, en lo que estamos dispuestos a arriesgar por nuestros sueños... en el entusiasmo que estemos dispuestos a invertir, para lograr hacerlos realidad... pero sobre todo en saber valorar los pequeños regalos que nos ofrece la vida y en los grandes momentos que nos proporciona saber reconocerlos...

A veces un rayo de luz filtrado... puede ser el principio de algo nuevo... solo se exige algún requisito, abrir los ojos o desnudar el rostro o incluso algo más sutil, una voz que nos susurre al oído que está ahí... esperando a que nos atrevamos a percibirlo...

Cualquiera de nosotros puede ser esa voz susurrante que provoque un nuevo amanecer... y que genere la belleza de un momento inolvidable...